jueves, 1 de octubre de 2015

Arquitecto pide reconozcan liceyano sobresaliente por aportes a sabaneteros.

Ricardo González Quiñones.
Por Marcelo Peralta
San Ignacio de Sabaneta, Santiago Rodríguez, R.D.- El catedrático universitario y escritor., Ricardo González Quiñones, abogó este viernes, porque los concejales locales introduzcan mociones y reconozcan los invaluables aportes del liceyano Eugenio de Jesús Marcano Fondeur.
Eugenio de Jesús Marcano Fondeur.
González Quiñones, resalta que Eugenio de Jesús Marcano Fondeur fue Botánico, Entomólogo, Herpetólogo, Espeleólogo e investigador y que además, incursionó en la Malacología, Geología, Toxicología y Paleontología.
Al poseer esos conocimientos, establece que fue reconocido a nivel mundial como el más grande Investigador de Ciencias Naturales de la República Dominicana.
Marcano Fondeur fue trasladado a laborar como contable en el Banco Agrícola   en Santiago Rodríguez e inquieto por ensenar oficios a jóvenes instaló en 1949 el primer Instituto Comercial bautizado con el nombre “San Ignacio de Loyola” ubicado en la calle San Ignacio entre las calles General Gregorio Luperon y Alejandro Bueno e impartía Contabilidad, Mecanografía y Taquigrafía.

 Sus primeros alumnos fueron el licenciado Rafael Bolívar Ferdinand Saint Hilaire, un ícono sabanetero, quien en sus años de ejercicio ocupó posiciones cimeras en la antigua secretaria de Educación.
 “Don Bolívar Ferdinand", nació  el día 21 de marzo de 1917 y a sus 96 años de edad, quien como maestro consagrado, exgobernador provincial hace aportes trascendentales a la sociedad de San Ignacio de Sabaneta.

Otros fue Don José Blas Durán, Pepillo Zapata y entre los años 1949 y 1953 Marcano Fondeur hizo varias excursiones científicas con eso estudiantes en diferentes zonas del país.

 El inquieto investigador profesional, logró hacer docena de especies nuevos descubiertos y que llevan su nombre.

 Es tal la valoración, que el premio que entrega cada año la Sociedad Dominicana de Investigadores Agropecuarios y Forestales (SODIAF), llevan con orgullo su nombre.
 Contraste:
González Quiñones observa como un contrasentido, dejadez y falta de tacto de las autoridades municipales y organizaciones que dicen representar a la sociedad echen de lado y no se dignen reconocer designando una calle como el nombre de este ilustre ciudadano por sus invaluables aportes de la sociedad.
E indica que en cualquier ciudad del mundo el haber albergado en su seno por más de cuatro años, un genio de cualquier ciencia, sería motivo de orgullo, satisfacción, doblar de campanas, fotos, piezas de museo, nombre de una calle, de un sector, la biografía en todos los centros escolares, ensayos, excepto en el municipio de San Ignacio de Sabaneta.
Indiferencia 
Para el historiador y arquitecto la indiferencia de la sociedad en San Ignacio de Sabaneta es tal, que ni siquiera se han esmerado en invitar a los hijos e hijas de Marcano Fondeur a fin de tributarle un reconocimiento póstumo en honor a su padre.
Sin embargo, establece que hay barrios y calle bautizada con nombres extraños como “Sin Pantis”, “Chavón”, “Villa Polín”, proyecto habitacionales como “Multis Viejos”, donde las autoridades de la Sala Capitular deben reconsiderar la presencia de este genio que renombró el nombre de San Ignacio de Sabaneta.
Educación.
Otra institución que ha sido apática en reconocer a Marcano Fondeur es el Ministerio de Educación donde ni siquiera una foto, su biografía, sus descubrimientos científicos y sus aportes a la educación sabanetera hay de este hombre.
Y más aún, ni siquiera ensayos se ha hecho en nuestras escuelas para rescatar de las marismas del olvido a este ilustre hombre de ciencias.
Y al final, González Quiñones se formula la pregunta:
¿Qué difícil?.


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