domingo, 20 de noviembre de 2016

“Cagaos y el agua lejos”. Solidaridad con la locutora Mayra Hernández.

Mayra Hernández.
Por Marcelo Peralta
A República Dominicana en crisis humanitaria parece estar pasándole como al borracho colombiano: “Yo cagao y el agua lejos”.
El pueblo dominicano es muy solidario con sus vecinos a la hora que la desgracia toca las puertas y va en auxilio.
Hace poco Haití fue tentado por situación similar a la que estamos pasando en la actualidad por fenómenos naturales, o acaso provocado por alguna de esas potencias enemigas que quieren borrar el nombre de la República Dominicana para insertarle otro.
El gobierno del Presidente Danilo Medina mandó convoy repleto de comida, medicina, agua, equipos pesados, asistencias médicas arriesgando la miles de cientos de dominicanos donde hubo haitianos y autoridades que rechazaron las ayudas.
Y desde el congreso hai8etiano ejerciendo presiones hasta emitió un ultimátum ordenando a los militares que protegían los camiones que transportaban las ayudas para evitar saqueos a salir de allí del territorio haitiano.
Hubo que obedecer, porque dieron 24 horas de plazo y los militares dominicanos salieron con la sábana por un “canto” y con sus “rabos entre las piernas”.
En los actuales momentos, en la zona del Cibao hay miles de familias damnificadas y ni siquiera una botella de agua ha recibido enviada desde el gobierno dominicano.
Debo entender y comprender que los hechos y “las palabras conmueven, pero el ejemplo convencen y arrastran”.
Hoy que estamos entre “Lucas y Juan Mejía” ninguna nación del mundo se hace eco de la situación en la que está sumida la República Dominicana.
Antes, en el pasado reciente, muchas emisoras en Estados Unidos en las cuales laboraban locutores dominicanos hacían campañas para recaudar ayudas, sin embargo, esta vez, ni siquiera han mencionado las tragedias por las que estamos atravesando.
Me inclino por aquello del refrán de que “Primero Dios que sus Santos.
El país está como el “pan chiquito donde todo el mundo lo soba y nadie lo quiere”.
Como dominicano, como humano me solidarizo con el necesitado, de que si hay que aportar lo hago con el “caído” sin ver su origen, pero debo pensar en que "Yo no tengo por qué sudar la fiebres ajenas”.
Estamos en situación de emergencia, en necesidades masivas y el país ha sido abandonado por la comunidad internacional.
La situación en la que se haya la Región del Cibao, es en un grado muy superior a lo que se ve desde fuera.
Miles de familias afectadas y no ha sido atendida con la suficiencia, eficacia y diligencia que desembocan las circunstancias y eso es muy peligro y riesgoso.
El desplazamiento de miles de personas requiere medidas urgentes para evitar que mueran de hambre, de frío y enfermedades.
Las necesidades por las que adolecen miles de familias en las regiones Norte, Nordeste y Noroeste superan  las magnitudes de los sucesos.
Millares de familias están en situaciones muy precarias, en que hay lugares que los afectados no han recibido ayudas por lo inaccesibles de los lugares en donde viven.
La crisis humanitaria por la que adolecen las regiones Norte, Nordeste y Noroeste requieren de acciones amplias, urgentes, numerosas y rápidas.
Se impone de acciones prevenibles para asistir a esas miles de familias que lo han perdido todo, están sin viviendas y desamparadas.
Locutora:
Conozco el caso por el cual atraviesa la locutora y amiga Mayra Hernández de que las casas de tres de sus hermanos en Puerto Plata se las ha llevado el río.
Esa es una situación dramática, penosa y lamentable que amerita reflexión, porque perdieron todo, aunque conservaron sus vidas que es, en determinados casos, lo más importante.
Otros casos penosos:
Están las muertes de niños y adultos por vivir a orillas de ríos, arroyos y cañadas cuyas casas fueron arrasadas de “cuajo” por las corrientes violentas y feroces.
Miles de tareas cultivadas de rubros agrícolas Noroeste han sido borradas por el desagüe de la presa Tavera y desbordamientos de ríos.
“¡A los dominicanos que pensamos en el devenir del país, solo nos salva la intervención Divina!”.
“A Dios que nos pille confesaos”.  

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