miércoles, 27 de enero de 2016

Carnaval de Santiago desde el siglo XX. Su historia. Primera reina.

Monumento y Carnaval. 

Por Marcelo Peralta

Santiago, R.D.- El carnaval de Santiago uno de los más importantes de la República Dominicana y este pueblo conserva orgullosamente sus tradiciones carnavalescas.

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A partir de este primer domingo de febrero comienza los desfiles, exhibiciones de disfraces y fiestas en las calles de Santiago del carnaval 2016.

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Cada domingo las calles de la Ciudad Corazón se llenan de vistosidad y deslumbrantes jolgorios y febrero es la época del carnaval de varias ciudades en República Dominicana.

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Santiago como segunda ciudad en importancia industrial, comercial y social del país y febrero es la fecha propicia para llenar las calles de “macaros”.

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Este evento concentra cientos de personas que cada domingo en el monumento a los Héroes de la Restauración de esta ciudad hasta que termine el mes.
Este carnaval se remonta al siglo XX y en su inicio se denominaba "carnaval social".

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Su acogida era Centro de Recreo, sociedad fundada en 1894 que reunió las mejores familias de la población, los elementos de cultura y fineza en Santiago.

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Vista de una parte de la ciudad de Santiago. Se divisa el rio Yaque del Norte. El Puente Hermanos Patiño y otras zonas.


El carnaval popular santiaguero consolidó reflejo de las altas y medias clases sociales.

Primera reina.

Fue en 1908 que es escogió a la primera reina recayendo el honor en la joven Ana Rosa Moreno de cuya elección hace 108 años.

La segunda fue Eulogia Pastoriza en 1909 y tercera Ana Rita García Valverde en 1910 hasta caer en declive y reaparecer en 1924 un año después de iniciarse la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina.

Tras el gobierno de Horacio Vásquez en 1924 se da una ruptura en la selección de una joven de la alta sociedad como reina de las fiestas y su celebración se desplaza hacían el Parque Juan Pablo Duarte.

La reina recayó en la joven costurera Toñita González a la que llamaron “Toñita I”.

Para honrar  a “Toñita I” se hizo el desfile desde el Parque Cristóbal Colón desde las calles Cuba y General Gregorio Luperon de Este a Oeste por la calle Del Sol.

Los santiagueros se  engrandecen por la vistosidad y el ingenio popular.

Sus mayores atracciones son “Los Lechones”, “Los Diablos Cojuelos”, “Los Indios”, con la piel sucia, “La Muerte en Yipe”, “el Hombre del Papelón”, el “Baile del Muñeco”.

En principio, el carnaval social fortaleció la supremacía de su majestuosidad por cerca 70 años.

Después fue movido al Club Santiago en el año 1899.

Aunque el terremoto que atentó contra la ciudad de Santiago en 1842 durante la invasión y ocupación de los haitianos que saquearon la ciudad neutralizó y suspendió la celebración de este evento socio cultural.

Otro escenario fue el Club de Damas en 1901.

Al asumir en 1930 el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina la Presidencia de la República la celebración del carnaval fue trasladado al Gurabito Country Club 1931 ubicado en la calle general José María Imbert.

Atracciones.

Los Lechones, son personajes característicos de este carnaval.

Surgieron como guardianes del orden en los viejos carnavales de Santiago.

Iban delante de las comparsas para abrirles camino y evitar las bellaquerías de los muchachos.  

Sus escenarios eran los barrios La Joya, Los Pepines y Pueblo Nuevo.

Los Diablos Cojuelos y Lechones son casi iguales por sus caretas asemejan a un cerdo, con un hocico estilizado que más bien semeja un pico de pato.

“Macarao” es un término genérico para referirse a ellos y es la pronunciación vulgar de “Enmascarado”.

El traje de los "Lechones" es el típico de los Diablos Cojuelos.

Es un mameluco de colores vivos, a veces entero, a veces de dos, tres y hasta cuatro colores, adornado con cascabeles, cintas, gallardetes y espejitos circulares, pegado al traje va un capuchón que cubre la parte posterior de la cabeza.

Algunos de ellos llevan rabo que puede colgar por detrás y enrollarse en el cuerpo.

Estos rabos, de color entero, contrastan con el resto del traje.

Puede llevar una capa que cuelga por la espalda hasta la mitad de la pantorrilla.

El carnaval de Santiago se celebraba antes del Miércoles de Ceniza.

Actualmente es cada domingo de febrero que desfilan por la avenida Batalla de Las carreras hasta terminar en el Monumento Héroes Nacional de la República 1863.

Tradiciones.
La Joya, es un barrio en la parte baja de la ciudad.
Los Pepines, está situado en la parte alta.

Los trajes que llevan los macaraos son idénticos y solo se distinguen por las caretas.

La careta de la de Los Pepines le dejaron dos cachos lisos y los de La Joya los llenaron de pequeños cachitos.

Anteriormente, entre ambos sectores había batallas campales simuladas con foetes que se escenificaban el martes previo al Miércoles de Ceniza.

Esta batalla se hacía siempre frente a la puerta del cementerio de la  calle 30 de marzo.

Algunos de los participantes llevaban foetes con los que amenazaban a los transeúntes.

Dotados de vejigas de vaca infladas con los que se golpean y castigan a los curiosos.

Opinan.
El escritor Marcio Veloz Maggiolo indica que las clases altas no raptaron del todo el carnaval y que aun en la dictadura de Trujillo, la gente y las comparsas siguieron floreciendo con gestos y formas nuevas que alcanzan nuestros días.

No obstante, el auge del carnaval social opacó durante décadas al carnaval popular, dejando solamente al lechón como oferta atractiva.

El carnaval popular se vio limitado por el orden político imperante, como fueron las obligaciones requeridas a los lechones de eliminar el uso del foete y numerarse en la Policía para su identificación.

Caída la dictadura de Trujillo Molina 1961, emerge la figura de Tomás Morel, quien funda su Museo Folklórico en 1962, desde el cual proyecta un concurso de caretas a partir de 1964, como forma de revivir el carnaval popular.

En la década de los 70 tiene notoria incidencia en la revitalización de las fiestas  Comité de Fiestas y Costumbres Tradicionales de Santiago.

Fue constituido en 1971 por Orlando Pichardo, Abelardo Viñas, Armenia Pichardo de Viñas, Milton Fernández Pichardo, Carlos Dobal, Federico Izquierdo, Liliam Balcácer de Estrella, Yolanda Grullón de Morel, Mercedes Amarante, Román Franco Fondeur y Claudio Fernández.

La década del 80 tiene como hitos en 1987 la aparición del grupo de lechones de Los Jardines Metropolitanos, surgiendo el primer grupo organizado de lechones de la ciudad.

La vistosidad del desfile de ese año por la participación de muchos de los 500 jóvenes que participaron como lechones en los espectáculos de inauguración y clausura de los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe 1986.

El inicio de la presencia de mujeres disfrazadas de lechones, siguiendo el ejemplo de una joven llamada Rossina, única entre los lechones de los XV Juegos, quienes utilizaron los trajes de sus hermanos.

El decenio de los 90 marca lo que podría llamarse una segunda etapa del carnaval en su período post Trujillo.

A partir de 1991, la vía oficial del desfile pasa a ser la avenida de Las Carreras, como producto del cambio de la orientación del tránsito vehicular de la calle Del Sol.
Desde, el desfile culmina en el Monumento Nacional Héroes de la Restauración.

En ese mismo año, el concurso de caretas de Tomás Morel empieza a ser promovido a través de un afiche escogido mediante certamen, al que se suma un concurso de afiches de carnaval.

En este período se enriquece la figura del lechón y la evolución en la ornamentación del traje, se introducen variantes en las caretas joyeras y pepineras, que dan lugar a las caretas de Cienfuegos, máscaras de fantasía cuyos cuernos simulan llamas de fuego ondulantes.

Ellos hacían honor al nombre de este barrio Los Pepines; las caretas de Baracoa, elaboradas con conitos de hilos de coser; las caretas de El Egido elaborada en 996, consistentes en “una máscara de fantasía que muestra en los cachos y la trompa la figura de un ave.

Ademas, están adornada con abalorios, arenilla y espejitos”; y las caretas pueblonueveras, inspiradas en un diseño realizado por Luis Ureña para identificar la participación del barrio Pueblo Nuevo, con cuernos lisos para montar vejigas multicolores.

Al surgir los lechones del sector La Gallera, fijaron trajes; Los Jardines traen caretas joyeras como pepineras, morcilla, las vejigas desnudas, foetes y a sus trajes adhieren bordados en lentejuelas.

Además de espejos, cascabeles y lacitos, los de Pueblo Nuevo llevan una banda y fajín de la que cuelgan morcillitas, emplean las vejigas en una bolsa y no portan fuetes.


Mientras que en el barrio “La Gallera” recurren a fajines y morcillas a la vez, capas y trajes de solo color.

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