sábado, 29 de julio de 2017

Hogares entre vorágines.



Por Marcelo Peralta.
Santiago Rodríguez, R.D.-La familia es el lugar ideal para forjar los valores.

Es la mejor escuela para alcanzar una meta.

Para que una persona pueda ser responsable tiene que ser consciente de sus hábitos familiares.
De la enseñanza de los padres, madres, tutores deviene la importancia de que los hijos tengan responsabilidades y obligaciones en la adultez.

Tener el mayor trabajo y empeño en esta actividad, en beneficio del porvenir.

Proceder con honestidad en aras de la dignidad es el compromiso más trascendente en el corto paso por este globo terrenal.

Solamente pueden consolar al triste la razón y el trabajo honesto.

Los valores familiares se establecen con relaciones personales que entrañan afinidad de sentimientos, de afectos e intereses que se basan en el respeto mutuo de las personas.

La familia es la comunidad en la infancia desde donde se enseñan los valores y el adecuado uso de la libertad.

En los hogares con relaciones personales y  estabilidad familiar son los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad.

Es por esto que en la familia se inicia a la vida social.

La familia donde se enseñan los primeros valores se convierte en la plataforma y el sustento para la vida en sociedad y a lo largo de la vida de la persona.

La alegría es un valor que se siembra en el seno familiar procurando que los miembros se ayuden unos a otros en sus necesidades, en la superación de obstáculos, dificultades, compartir los logros y éxitos de los demás.

Los padres son uno de los modelos más importantes para los jóvenes que crecen, oigan las orientaciones de los más envejecientes.

En cambio, los padres son seres humanos quienes no siempre aciertan en el cuidado de sus hijos y es por eso que muchos jóvenes se descarrilan.

Si los padres no pueden aprender a expresar los sentimientos, tampoco transmitirán con efectividad a sus hijos e hijas.

Los sentimientos de desilusión, tristeza, frustración y dolor pueden estar encerrados dentro y sólo se expresan como arranques de enojo.


La gente necesita expresar cómo se siente antes de que estos sentimientos exploten hiriendo a alguien. 

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