jueves, 17 de noviembre de 2016

Murió como vivió.

Richard Estevez

Por Marcelo Peralta 

Tranquilo, apacible y gentil.

Diego Estévez “partiste de forma tan repentina que no tuvimos tiempo de decirte adiós”.

Ruego a Dios que te tenga en su gloria, mientras todos y todas tus familiares y amigos te llevamos en el corazón”.
“Amigo, tu partida deja muchas almas dolidas y corazones vacíos.
"Ese hueco que has dejado nada ni nadie lo llena".
Déjame pedirte un último favor antes de que te lleven al sarcófago, de darnos fuerzas para superarlo todo esto con resignación”.
Un amigo es un confidente.
“Es un cómplice de los actos positivos”.
Llamarse amigo es lo más parecido a un hermano confiable.
Pero, en ocasiones, los lazos de un amigo confiable son más fuertes que los de un hermano nacido del mismo vientre de una madre.
Recuerdo aquellos momentos de cuando tú era un mozalbete que me servía de “cómplice y mensajero” para llevarle cartas a una joven de la cual quien suscribe estaba enamorado y su madre se oponía.
Desafiaba agua, sol, sereno, noche y vencía todos los obstáculos para cumplir esa imposible y arriesgada misión.
Nunca fallaste en servirme de especie de "tifón" y de "paloma mensajera", y eso se agradece.
Hoy que la muerte nos separa, deja un vacío imposible de llenar dentro de mi alma.
Richard, te has ido a los pies del Creador dejándonos con los corazones rotos.

Hacer amigos como tú no es nada sencillo.
Conservarlos requiere de mucho cuidado, cariño y comprensión, pero tú y yo lo logramos.
Nunca te podré pagar aquellas proezas que hiciste cuando las más necesitaba.
Una vez que llamamos a alguien “amigo” sabemos que por siempre ocupará un espacio en nuestro corazón.
“Cuando se va a hacer el bien, el hombre debe tratar de ser semejante a Dios”.
“El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la de los demás”.
“Has el bien, aunque te cueste parte de ti!. "Pero hazlo".
“No es necesario ser rico para hacer el bien, ni ser pobre para recibirlo!.
Tengo como premisa que a “quien no le he hecho un bien, mucho menos un mal”.
“A quien no he saludado, es porque no he tenido la oportunidad”.
Hermano Richard “que Dios te lleve al lugar que te ganaste en este globo terráqueo”.
“Comprendo que no te has ido del todo”.
Tu recuerdo en mí vivirá, porque te conocí desde que era niño que gateaba en el frente de la casa de tu madre Regina Marte y de tus hermanos Nando, Clara, Fina, Teresa, Rafaela y Guillermo.
Fuiste un ser humano ejemplo de respeto, honestidad, dignidad y solidaridad.
Tu sonrisa a carcajadas y a flor de labios, nunca se borrará de mi mente.
“Dios tenía un plan diferente para ti”, sin embargo, te has llamado a sus pies.
Hoy que ha requerido de tu presencia en el firmamento, ahora eres un “angelito” que desde el cielo me has de cuidar, al igual que a tus demás hermanos y amigos.
Quiero que sepas que tu ausencia deja un vacío imposible de llenar.
Como vecino y amigos que fuimos, sólo tengo el consuelo de saber que partiste al cielo y ahora descansas en paz.
Tú vas a la casa del Señor, mientras yo me quedo divagando en la tierra.

“Nunca es tarde para recordar lo especial que fuiste”.
Conformidad a quienes dejas en la tierra.
¡Adiós hermano Diego Estévez!.

“Hasta luego Richard!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario