viernes, 2 de diciembre de 2016

El país está “triste”.¡Qué pena!.

 
Por Marcelo Peralta.

Nada halagüeñas son en la actualidad las perspectivas de los dominicanos.

Por el contrario, para el nativo de la Patria de Juan Pablo Duarte,  la vida no tiene sentido.

Nada de lo que se hace genera entusiasmo y mucho menos “alegría” por la inseguridad y la criminalidad, cuyas personas tienen que "recogerse desde las primeras horas de la tarde y vivir "enjaulados".

Aquí, el autóctono dominicano pierde la esperanza hasta de seguir viviendo donde muchos se han "suicidados" por la falta de oportunidades y de "respeto".

Esto, evidencia, que hay un “vacío” institucional con la forma de gobernar actual.

El uso de los recursos del pueblo da “asco”, porque los de "arriba" se los roban.

Se percibe que el dominicano neto que se sacrifica estudiando no  vale la “pena” ya que lo desconsideran para poner en su cargo a "personeros" sin prever solvencia moral y capacidad.

La sociedad dominicana está destruida y “triste”, ya que desde el gobierno barrios, calles, urbanizaciones han sido llenadas de haitianos y haitianas enfermos mentales y nadie dice nada.

En los barrios, los desafortunados y los presos en las cárceles, a pesar de ser seres humanos viven “apiñados” y pudriéndose entre hacinamiento, lodo y dificultades ambientales.

Sin embargo, los peores hacinamientos, podredumbre corroen las almas de los que se hacen llamar “líderes” que amasan fortunas a costa de los de abajo ignoran esas circunstancias.

Sus vacíos son existenciales son más amplios que los de aquellos que no tienen ni siquiera con qué comer una vez al día y al gobierno eso no les "importa", sino proteger a los invasores haitianos, a pesar que muchos vienen a robar, asesinar, violar mujeres, vender drogas y a convertirse en agentes de "espionaje" al servicio de los detractores y enemigos del pais.

Ignoran que la vida es una y que termina algún día, donde quizás en las personas que hoy están “podridos en dinero” robados de los impuestos del dominicano, traficando con haitianos en la frontera olvidando que ese lujo termina algún día y la Patria,

Se ufanan en tener “fantasías” que cuando se mueran no se las llevarán, sino lo que les importa es el dinero, aunque su SOBERANIA se joda.

Olvidan a Dios.

Olvidan a los pobres.

Olvidan que nacieron aqui y sus hijos, hijas, nietas y descendientes quedaran bajo el yugo de los invasores y opresores enemigos de la Patria de Juan Pablo Duarte por la que sacrificara hasta su vida. 

Es un “Patrón” impuesto y planificado por organismos internacionales buscando desacreditar a la República Dominicana a quienes los que GOBIERNAN, politicos y empresarios se los entregaron al mejor postor.

Estos cabildeos de traer a los haitianos para fusionarlos con los dominicanos tienen el aval en las altas esferas del gobierno actual, del partido gobernante, empresarios, industriales, sedes diplomaticas, consulares y pocas personas se dan cuenta, ya que su objetivo es llenarse los bolsillos aunque el pais se "joda".

Hay incremento en los suicidios, homicidios, depresiones, corrupción, delincuencia, robos, atracos, asaltos, entrada de delincuentes y el gobierno lo sabe, pero calla ante el extasis de los dominicanos. 

¡Entonces todos son cómplice!.

Al gobierno, esto no les “importa” que los dominicanos pierdan su identidad, sino esta conteste con los que fraguan y quieren que HAITIANOS y Dominicanos sean la misma cosa.

Tampoco interesa al GOBERNO que se esfume la alegría de los dominicano, porque de ese desorden sus funcionarios se benefician.

Este plan es diseñado por organismos internacionales para “borrar de cuajo el nombre de REPUBLICA DOMINICANA”, que disminuyan sus tradiciones, borrar los símbolos patrios e implantar la transculturación a sus anchas.

Se está perdiendo el rumbo de la paz, el sosiego, la tranquilidad, la armonía, las costumbres, porque para el gobierno es mejor el “desorden que el orden” ya que se arrodilla a los cabildeos y planes orquestados por foráneos.

El interés de quienes dirigen el país es exhibir bienes materiales, enseñar a acumular dinero como si ésta fuese clave del éxito y se olvidan que a eso le llaman “peculado”.

En el país no hay tranquilidad, sinceridad, honestidad, respeto hacia el hombre honesto, trabajador y ni hacia la mujer “seria”.

Por el contrario, el delincuente y ladrón son los que tienen “perdón” y privilegios.

Mientras más altos están, gastan millonadas en costosos trajes, prendas de lujos, vehículos de último modelo, pero, se dan cuenta que son más infelices espiritualmente.

A pesar de sus “pompas” del enriquecimiento “ilícito” lo  que dan es “lástima”.

Sus bonanzas van en aumento y crece el deterioro familiar.

Y ciudadanos y ciudadanas caen en el vacío a causa de las exclusiones y las drogas.

De estas vorágines las iglesias, todas en sus géneros, son culpables.

Porque estas instituciones son “tímidas” en el ejercicio de su misión.

Algunas han perdido su credibilidad en la sociedad.

Porque se aferran a lo material.

Es por eso que decenas de personas se han “suicidados”.

Tenemos muchas tumbas.

Y eso evidencia que la República Dominicana se ha convertido en un Cementerio de humanos.

Una tierra tan linda, pero lo único que da es “nostalgia” porque el dominicano esta siendo suplantado,

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