miércoles, 10 de febrero de 2016

Arroparse hasta donde llegue la cobija.


Jaime David Fernandez Mirabal.


Por Marcelo Peralta.

La gente debe arroparse hasta donde le llegue la “cobija”.

Debemos morder hasta donde podamos mascar.

”La piña es agria, pero es nuestra”.

En el país hay necesidades en el área deportiva a granel.

Sí, es cierto que somos el “oasis” de los haitianos.

Aunque a ellos les han “inoculado” que los dominicanos somos “racistas”.

Aquí lo que somos humanos, solidarios y los asistimos.

Somos el barco que los rescata en medio del mar y arropados de miseria.

Les damos alojamiento, asientos en los hospitales buscando, butacas en las escuelas, en las universidades facilitamos oportunidades a estudiar y superarse.

Techos para que vivan como reales y verdaderos seres humanos.

La tierra creada por Dios es compartida por todos los humanos.

Pero, los dominicanos no debemos seguir siendo “mamitas” y entreguistas.

No debemos seguir batiendo la “caca”.

Los dominicanos no enjaulamos y colocan uniformes “color naranja” a los haitianos como otras naciones cuando pisan nuestro suelo.
  
Dormimos tranquilos porque no tenemos nada en contra de los haitianos que se mueren de hambre y necesidades.

Sin embargo, creemos que estamos llegando muy lejos y pasándonos de la raya y de  “sabrosos.

Como República Dominicana es la “cloaca del mundo”  aquí han venido sacerdotes canadienses violando la Soberanía Nacional declarando niños haitianos como hijos suyos en Valverde, olvidándose del celibato.

Vinieron otros abusadores canadienses y construyeron decenas de casas en Montellano provincia Puerto Plata para ilegales creando aspavientos y todo quedó ahí.

El Presidente Leonel Fernández “sabroso” construye una universidad en Haití habiendo miles de necesidades educativas aquí y turba de haitianos casi lo “fríen”.

Ahora, se destapa el ministro de Deportes Jaime David Fernández Mirabal con que en Haití hay que enfocar el béisbol.

La osadía del ministro de Deportes es tal, que ya ha firmado  acuerdos Haití como si el país y los recursos económicos fuesen de propiedad.

Haití no tiene tradición de béisbol, sino de fútbol.

En país se acostumbra a creer que un funcionario público es un semi Dios y con derechos insólitos.

En tiempo del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina el  sinónimo de funcionario, estuvo relacionado con el de “jefe” privilegiado y poderoso, que no tenía obligaciones ni respondía a normas y reglas.

En ese oprobioso régimen un funcionario era alguien que pretendía estar por encima de los demás.

Lo cierto es que en muchos casos las funciones públicas, obligan a tener cierto grado de protección y algunas facilidades para poder ejercer su misión encomendada por el nombramiento mediante decreto.

Señor ministro de Deportes, Jaime David Fernández Mirabal, en su condición de dominicano debemos arroparnos hasta donde nos llegue la “cobija”.


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