martes, 19 de julio de 2016

Mafia trafica con niños y niñas haitianos como limosneros en calles de Santiago.

Luisa Liranzo

Por Marcelo Peralta
Santiago, R.D.- Santiago, R.D.-Sentimiento de inquietud abriga a la fiscal de Santiago, licenciada Luisa Liranzo, respecto el uso de decenas de niños y niñas de origen haitianas pedigüeños por bandas de traficantes integrados por haitianos y dominicanos que se dedican a la trata de blanca.

 

La representante del Ministerio Publicó dice tener buenas intenciones tratar de corregir la proliferación de haitianos en las calles, tarea que la define de muy difícil, porque ante todo esta lo humano.

 

A las tareas se incorpora la Fundación Educativa Acción Callejera, establecida en el año 1989 encargada de promover múltiples formas, el desarrollo personal y social de la niñez y adolescencia en riesgo social que se haya lejos de su comunidad y ambiente familiar, desarrollando acciones de prevención, sensibilización de los diferentes sectores, establecimiento de alianzas, promoción de respuestas multisectoriales, incidencia política, en la búsqueda de generar el respeto de los derechos humanos y fundamentales de la niñez.

Sin embargo, esos esfuerzos y medidas no han sido lo suficiente para reducir al máximo el flujo de los infantes haitianos, quienes en reiteradas ocasiones se han vistos implicados en acciones reñidas con la moral, cayendo varios de ellos presos y llevados al reclusorio.

Cada vez son más los menos incorporados a la práctica de pedir en las calles, dádivas que son destinadas al provecho personal de los organizadores de las redes, que no solo operan en Santiago, sino en todo el país, especialmente en áreas comerciales y turísticas.  

La trata de personas procedentes desde Haití hacia la República Dominicana se ha convertido en un comercio muy lucrativo entre sectores, en lo que están implicados haitianos y nativos ubicados tanto de aquel y este lado de la frontera, a pesar de los cientos de militares diseminados, cuyos sueldos son pagados por los impuestos que el gobierno cobra por bienes y servicios.

En República Dominicana constituye un problema social, económico y cultural, ya que muchos de ellos cometen delitos vergonzantes privando la dignidad de millones de personas de nativas ante las miradas de extranjeros que visitan los complejos turísticos.

El plan de invadir a República Dominicana de haitianos son planes bien diseñados y orquestados por organismos internacionales enquistados en Estados Unidos, Haití, Francia, Canadá, Gran Bretaña Unión Europea, entre otras.

Casos recurrentes se producen en los sectores Cienfuegos, Hato Mayor, Bella Vista, Gurabo, Pekín, Herradura, La Canela, los municipios Navarrete y Villa González, las bandas de traficantes de niños, niñas y adultos de haitianos en las que están involucrados, también, dominicanos, operan centros de acogidas amparados por inescrupulosos e inmorales radicados en estas zonas.

Grupos de tratantes engañan a mujeres y hombres, muchos de los cuales alquilan niños y niñas se colocan en las esquinas y calles céntricas de la ciudad, los someten a agresiones físicas con el objetivo de que lloren a fin de encausar la sensibilidad humana y lograr ganancias con las situaciones de explotación.

Desde que el actual gobierno creó el Plan Nacional de Regularización, permitió, erogó miles de pesos de los impuestos que pagan los contribuyentes a legalizar a haitianos que vivían irregular en República Dominicana, no obstante, antes esa amnistía millones de invadieron este país y hoy día transgreden la Soberanía, leyes, costumbres, hábitos y normas prudenciales.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades ha sido difícil romper la cadena de esas mafias de traficantes que traen a los infantes desde Haití acompañados de adultos a quienes también estafan en su intento por sobrevivir.

Las bandas compuestas por haitianos y dominicanos alquilan habitaciones en pensiones, mantienen a los adultos y menores y a las primeras horas del alba los trasladan en guagua y los distribuyen en lugares de mayor flujo de personas para pedir.

Haitianos y dominicanos mantienen compacta la red respecto al trasiego de personas, la que operan en toda la Región del Cibao, centrando la mayor cantidad en Santiago debido a la cantidad de personas que circulan por las calles.

Decenas de niños son puestos en alquiler como pedigüeños en las calles; mientras otros son utilizados y explotados como limpiabotas, vendedores de maní, dulces, aguacate, piñas,  plátanos, dulces y vendedores de drogas.


Para llegar hasta Santiago desde Dajabón, en los puestos de chequeo militares de Santiago de la Cruz, El Guanal, Las Caobas,  Los Quemados, Cañongo, Botoncillo, Hatillo Palma, Jicomé y Valverde, traficantes sobornan a algunos militares y permiten cruzar en guaguas y camiones.

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