martes, 8 de diciembre de 2015

Los crímenes ecológicos en Santiago Rodríguez no tienen madres.

Lo que era el rio Maguana.
Les hacen falta tías, vecinos, dolientes, parangón; lo que si abundan son autoridades cómplices para aplicar, castigar y sancionar con dureza a sus autores.
Por Marcelo Peralta
Santiago Rodríguez, R.D.- Los delitos medio ambientales debían tipificarse de criminales, sancionar a autores, cancelar y meter presas a las autoridades que otorgan los permisos, en la “chirona” sin prever su jerarquía.
Lo que queda del rio Maguana en el Sur de Santiago Rodriguez.
Acercarse al rio Maguana al Sur de la provincia Santiago Rodríguez en la Región Noroeste y observar su muerte por efectos desgarradores del corte indiscriminado de árboles a lo largo y ancho de sus riberas dañando las venas acuíferas que bombardeaban al caudal, constituyendo un abominable crimen.
Aqui habia una cascada donde decenas de personas iban a recrearse los domingos.
Autores de estos hechos, al igual que las autoridades que autorizan debían ser drástica y ejemplarmente sancionados con penas de prisión, cobrarle cada uno de las especies destruidas y obligarlos a reforestar todas las zonas afectadas.
La sanción penal a los acusados de destruir los bosques no debía tener contemplaciones, ni fianza, ni consideración, ni perdón, ya que con sus comportamientos matan a millares de vidas humanas, árboles, animales, aves, insectos útiles medioambientales.
Zonas boscosas de la parte alta al Sur de la provincia Santiago Rodríguez ha sido depredada sin control motorizada por políticos y la complicidad de autoridades sin medir las consecuencias que se deriven.
Las infracciones medio ambientales van en incremento y las autoridades son “cómplices” ya que las vi sus “narices” sin que “muevan” un dedo de sus manos y  neutralizarlo.

Hace tres años estas cascadas eran potentes.
 Las venas acuíferas de la ribera del rio Maguana, las  especies arboleda que protegían han sido destruidas y hecho desaparecer una cascada donde cientos de personas desde diversas ciudades del Cibao y la Región Noroeste iban a bañarse en sus frescas aguas los fines de semanas.
La indiscriminada hacha y las manos “asesinas” del hombre para el comercio ilegal de madera, además de contaminar hicieron desaparecer el rio Maguana, daña el medio ambiente, empobrecen el habitar y las aves diversas que circundan.
Dañan el suelo, el hábitat, la salud ciudadana, el ecosistema, cientos de especies en extinción, ponen en peligro la vida de millares de personas, tiran desechos sólidos, lo contaminan.
Detrás de otorgar los permisos para cortes indiscriminados, despiadados, sin control prevalece la complicidad de determinadas autoridades.

No hay termómetro para medir cuantitativa y cualitativamente el daño al medio ambiente generado por el corte abusivo en la destrucción arboleda.

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