jueves, 15 de octubre de 2015

Haití sigue arrodillando a República Dominicana.

Por Marcelo Peralta

Haití ha venido arrodillando y afectando por años la democracia dominicana.

Con esos gestos y símbolos del gobierno haitiano trata de desconocer la separación de Juan Pablo Duarte en 1844.
El presidente Danilo Medina en quien el pueblo dominicano depositó confianza, llenó las urnas de votos en el 2012, a 4 años de su gestión mantiene una excelente aceptación.

Pero el jefe de Estado debe analizar la situación actuar que está provocando el gobierno y el pueblo haitiano contra la República Dominicana.

Creemos que Danilo Medina, su equipo y el país no debe ir a arrodillarse a Haití, porque en este lado de la frontera hay estructuras confiables y seguras para hacer esos diálogos.

Viajar a Puerto Príncipe es una invitación al desafío, al riesgo, a la burla, al chantaje, a la extorsión, a la humillación, no es posible dialogar y avanzar con gentes atrasadas mental, sin respeto, sin propuesta, sin firmeza, falta de definiciones y donde nunca han respetado lo acordado.  

Haití nada hace con ingenuidad, pureza, diáfana, transparente, por el desorden institucional que allí prevalece, y a pesar de todo, los dominicanos siempre estamos prestos a ayudarle, auxiliarlos por humanidad y solidaridad.

Los haitianos, quiérase o no entenderse, desde hace anos está fraguando y orquestando planes “macabros” contra República Dominicana y los ejecutara el día y hora menos esperado por los dominicanos.

Hay asomos que sería fraguado en el año 2016 para abortar las elecciones municipales, congresuales y presidencial, desconocer el proceso, crear líos, intervenciones de Estados Unidos y sus infaustos aliados y enemigos de República Dominicana y cristalizar sus propósitos: La FUSION.

Los dominicanos no tenemos que doblegarnos a los adversarios tradicionale, porque son ingratos.

Esas señales de sectores haitianos, e incluso religiosos quienes orquestan planes de que en la ISLA haya una sola iglesia y que no se hable de las “malditas migraciones” que tantos daños nos han creados los africanos de aquel lado de la frontera.

Sin embargo, esos mensajeros de la palabra sagrada no quieren que se molesta a los emigrantes haitianos, pero ni tienen ojos ni oídos de las desgracias que traen los haitianos con crímenes, enfermedades de transmisión sexual, de plagas y distorsiones a nuestras leyes, tradiciones idioma, hábitos y costumbres.

¿Por qué esos religiosos no exigen que se cambien las condiciones de vida de los habitantes en vez de querer fusionar a los haitianos y dominicanos?.

¿Por qué esos religiosos que vinieron a reunirse al país a meter “cucos” y reunirse con sus homólogos dominicanos no les exigen a los ricos haitianos, a los que se llevaron millones en dólares a Estados Unidos, a Canadá, España, Inglaterra que se robaron las riquezas de Haití, no les exigen la repatriación de esas sumas multimillonarias para desarrollar esa tierra?.

Debemos recordar que ponerse a orar de rodillas con hipocresía,  inclinar la cabeza de manera, hacer los gestos de reverencia, es ser “hipócrita”, es malsano, indecente y pueda de que sea una aptitud del propio pecado, de adoración falsa, de oración de postración y un signo de engaño.

No importa que venga de la jerarquía más encumbrada, nadie a nivel internacional nadie tiene derecho a faltarle el respeto a los dominicanos queriendo meternos gentes enfermas paciendo diversas patologías, sin modales, de costumbres raras, transportando plagas, promover la importación de culturas,  eso es pecado.

Recordemos que en la cronología de la Biblia dice que Abraham era un hombre de fe inquebrantable "cayó de cabeza en tierra de rodillas y Dios le habló como los hermanos de José que "se le inclinaron para mostrarle su respeto y pedirle perdón, igual como lo hizo Moisés "que cayó también en tierra de rodillas y se postró" ante el Dios de la Alianza.


Hasta la próxima entrega………. 

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